¿Por qué los nuevos directivos de revistas deben ser potentes en redes sociales?

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Los cambios en la dirección de Vanity Fair, Glamour o Elle son un claro ejemplo de la renovación que viven los grandes y poderosos despachos de directivos en revistas de alta gama. En España tampoco es ajeno este cambio generacional y muchos soportes han visto cómo su staff sufría una notable renovación. ¿Supone esto que los sueldos, la habilidad digital y el entusiasmo poco minado podrían ser la causa de estos cambios entre los que la supervivencia de Anna Wintour parece ser la excepción que confirma la regla?

Ya el cambio de sillas en Allure, la biblia de la belleza en Estados Unidos bajo el paraguas de Condé Nast, hacía presagiar que algo estaba a punto de cambiar con fuerza. Linda Wells fue sustituida por una joven Michelle Lee, ex directiva de Yahoo y con una visión muy diferente a la de la reconocida editora, hoy colaboradora autónoma de algunos medios del sector. Tras ella, fueron muchos los cambios, algunos muy polémicos como los acontecidos en la edición británica de Vogue. En España también ha habido una importante sucesión de movimientos, sobre todo, en Condé Nast. Sin embargo, parece que Anna Wintour se mantiene como una férrea superviviente, figura a la que la pérdida de Hillary Clinton a la presidencia de los Estados Unidos -Wintour utilizó Vogue para hacer campaña a su favor- o la decrepitud del calendario de la Semana de la Moda de Nueva York dejaron intuir un aroma a peligro en su despacho. Su principal competidora, la británica editora de la edición americana de Harper’s Bazaar, Glenda Bailey, podría ser la siguiente en caer, según apuntan algunos medios americanos. Hace pocos días fue Graydon Carter quién abandonaba su poderoso despacho en Vanity Fair para descansar tras 25 años al frente de la publicación. Su despacho aún sigue vacío. A pocos días de conocer el trabajo de Edward Enninful en Vogue UK junto a su corte de colaboradores tan famosos como Pat McGrath, Charlotte Tilbury, Kate Moss y Naomi Campbell, los datos en el mundo impreso parecen seguir en caída libre mientras su versión editorial sigue sin saber cómo vender de forma más efectiva y efectista su poder en este negocio.

Edward Enninful, directior de Vogue UK, junto a Kate Moss y Naomi Campbell, colaboradoras de la revista. Todos en el desfile de Burberry junto Christopher Bailey, CEo de la marca. Foto: DR

Enninful, conocido por su potente actividad digital, a la vez que Nina García, nueva editora de la versión americana de Elle, son el mejor ejemplo de hacia dónde parece discurrir el perfil de un director, editor o director/a de moda de una revista: potente influencia en redes, calidad de imágenes y fuerte interacción con sus seguidores para establecer canales de comunicación más director y reales con su target. Ariel Foxman, ex director de la revista InStyle, reconoce que “si alguien tiene un gran seguimiento es un plus en su valor ejecutivo porque será capaz de generar expectación y deseo para ser seguido”.

 

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