Matrimonio sin conveniencia

Moisés Nieto y Juan Vidal se han convertido en dos de los diseñadores más respetados y seguidos de la Mercedes Benz-Fashion Week Madrid. Sus mundos, aparentemente tan distantes, avanzan con un paralelismo inesperado.

Hace pocos días formé parte del jurado que concede los premios L’Oréal Paris a la “Mejor Colección” y a la “Modelo Revelación” durante la Mercedes Benz-Fashion Week Madrid. Ahora, cuando se comienza a disipar la resaca de días de carreras, horarios de una intensidad prevista, nervios y mucha moda, es más coherente rehacer el puzzle de lo visto y analizado durante esos días. Es hoy, cuando la marca de cosmética que apoya la moda española desde hace más de una década ha entregado sus premios, que aplaudo el triunfo del diseñador Juan Vidal (www.juanvidal.net) como autor de la elegida mejor colección, según dictaminó el jurado formado para ese objetivo.

Y es ahora cuando reconozco que voté con la máxima puntuación su trabajo, al igual que hice con los de Moisés Nieto, Roberto Etxeberria y Ana Locking, porque es ahora cuando escribo desde la distancia que aportan las horas posteriores a tanta intensidad para recordarme que existe mucho talento y, sobre todo, mucho respeto por el proceso creativo ajeno entre estos creadores, así como muchas ganas por avanzar sigilosamente, sin pedradas anónimas entre ellos, y de hacerlo con una pasión común por algo tan complicado y a la vez tan sencillo como es la moda. Durante los desfiles de la Mercedes Benz Fashion Week Madrid, al igual que puede ocurrir en Milán, Nueva York o Paris, se ven personas y situaciones que rayan lo absurdo, pequeños instantes que me recuerdan aquello que me apuntaba Marc Jacobs hace muchos años en una entrevista que mantuve con él tras presentar su primera colección masculina para Louis Vuitton: “Sólo hago moda, no estoy investigando ninguna vacuna para salvar a la humanidad“. Y nunca olvido aquel comentario porque la humildad de Jacobs, a veces combinada con cierta insolencia, le ha colocado en el epicentro mundial de la moda durante muchos años.

A la dcha. el diseñador Moisés Nieto, y a la izqda. tres imágenes de la colección 7’27”, presentada en la última Mercedes Benz-Fashion Week Madrid. |  Fuente: D.R.

A la dcha. el diseñador Moisés Nieto, y a la izqda. tres imágenes de su colección 7’27”, presentada en la última Mercedes Benz-Fashion Week Madrid. | Fuente: D.R.

La primera vez que supe del trabajo de Moisés Nieto (www.moisesnieto.com) fue en televisión, cuando un programa repasaba su breve trayectoria y charlaba con él sobre sueños, procesos, apasionados y reducidos equipos… Su discurso me pareció tan cabal que a continuación le busqué en Twitter para vincularle en un tuit que apuntaba que, en mi opinión, “la moda recuperaba la cordura con Moisés Nieto“. Después de aquello hablamos por dicha red social con motivo del lanzamiento de la revista Grazia, para la que trabajo; Nieto me preguntaba cómo podía conseguir una invitación para aquella fiesta donde se citaría “todo Madrid”. Hoy, con Grazia en pleno cumpleaños después de doce intensos meses, el diseñador es uno de los grandes amigos de la revista, con una carrera admirable, salpicada de humildad, prudencia  y agradecimiento por trabajar en lo que ama. Me gusta seguirle en silencio, en sus desfiles, entrevistas y reportajes, y me apasiona descubrir la historia de amor hacia su madre Lola, a la que recurrió para titular su anterior colección, o el juego de números que se adivina en 7’27”, con el que el ubetense denomino su nuevo trabajo en la última edición de la pasarela madrileña.

A la dcha. el diseñador Juan Vidal, y a la izqda. tres imagenes de su colección “Diana y las bestias”, presentada en la última
Mercedes Benz-Fashion Week Madrid. | Fuente: D.R.

A Juan Vidal pude saludarle personalmente con motivo del premio L’Oréal Paris que recogió el pasado lunes, 17 de marzo en Madrid. Pocos minutos después de recibirlo, el alicantino se acercaba a la sala que la marca patrocinadora del premio tenía como centro de operaciones para el jurado, y donde le reconocí mi admiración hacia cada una de las salidas presentadas horas antes. Antes de todo lo acontecido, y si rebobino en el tiempo, jamás dejé de interesarme por su trabajo desde las bambalinas, al igual que con Moisés, siguiendo su trayectoria, tan cautelosa y apasionante, salpicada de rotundos pasos hacia la costura, soñando con la maestra combinación de colores y tejidos, y aplaudiendo sus logros comerciales porque, en la moda, como en casi todo proceso creativo, si no vendes, mueres. Pocos minutos antes de la entrega del premio, hablaba con Bimba Bosé, presentadora del acto, sobre lo importante que es el talento para sentirte joven, de lo emocionante que resulta ser espectador de procesos como los de Moisés y Juan, de lo apasionante que se torna el talento cuando es fresco y no está minado. Así que al dejar el pabellón de Ifema, frío y distante, comprendía que Cibeles (a mi es que no me sale otro nombre por mucho patrocinador que se empeñe en cambiarlo) se presta a numerosas críticas y descalificaciones que aseguren titulares inmediatos en las redes sociales contra su directiva, su protocolo de selección o sus primeras filas; sin embargo, cuando formas parte de un jurado como el de L’Oréal Paris y eres consciente de la responsabilidad de elegir bien, de hacerlo con el vértigo que supone ponerte en el lugar de quién se sube a una pasarela para presentar un trabajo de meses, alguien que mientras se expone al escrutinio de prensa y clientes, se pregunta cómo podrá pagar los tejidos que ha utilizado, cómo podrá abonar las nóminas de un equipo entusiasmado, cómo no defraudar a quien en la sombra le ha apoyado desde sus ingenuos y emotivos comienzos, cómo no desilusionar a su familia, cómo motivar a los compradores que miran con lupa su avance… No debe ser nada fácil estar ahí, seas bueno o malo como creador, seas ambicioso o discreto, seas querido o denostado por la prensa; y de todo ello eres aún más consciente cuando eres jurado porque sabes que tu voto, como así ha ocurrido en cada edición, ayudará a un diseñador a ocupar minutos de informativos, a ocupar una posición de TT en las redes sociales, a reorganizar su agenda para atender a los medios que antes le ignoraban y ahora le demandan en sus páginas, y, por supuesto, a trabajar aún más duro para principalmente no defraudar, como siempre recordaba el desaparecido Manuel piña, a uno mismo. Así que me gusta aplaudir el trabajo de los que me gustan y de aquellos que me parecen un pequeño fraude, porque es importante que el talento siga en paralelo a todo ello. Así que Moisés Nieto y Juan Vidal me sorprenden cómo creadores, pero aún me fascinan más por la normalidad con la que viven el paralelismo frívolo y absurdo, a veces también muy necesario, que posiciona la moda como una de las artes que más vibrantes.

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