Mario Testino firma la nueva campaña de Dove y se posiciona en el delicado debate del retoque fotográfico

Mario-Testino-Dove-2017-BTS-3898

La percepción que intuyo que todos tenemos del fotógrafo vivo más famoso del mundo (con permiso de Annie Leibovitz) es tremendamente sofisticada y siempre arropado por la cabecera Vogue. Sin embargo, ¿qué le sedujo a la hora de fotografiar a un grupo de 32 mujeres anónimas para una campaña que vende jabones a tres euros?

El debate acerca del retoque fotográfico no es algo tan nuevo ni tan antiguo: siempre estuvo ahí. Sin embargo, que muchas actrices, cantantes o modelos hayan apostado por aparecer en campañas, sesiones de fotos o, incluso, en sus cuentas de Instagram sin rastro de maquillaje o retoque alguno a veces me ha parecido más un argumento de reinvención profesional con más o menos acierto que una actitud reivindicativa seria y honesta. ¿Cómo una actriz acepta ser la imagen de un producto de belleza y a continuación alarmarse sobre si ha sido o no retocada en exceso cuando dicha campaña inunda los exteriores de una gran capital?

Mario Testino durante la sesión de fotos para la campaña de Dove. Foto: DR

El argumento podría ser similar al que exime a Mario Testino de haber aceptado el encargo de inmortalizar a 32 mujeres de diferentes nacionalidades, color de piel, anatomía y profesión, todas ellas anónimas y, como recuerda el propio fotógrafo en la web de Vogue, fascinadas por la oportunidad de participar en una campaña que firma el fotógrafo más solicitado de Hollywood. Dove es una de las marcas de cosmética de gran consumo más vendidas del mundo, propiedad del grupo Unilever, y cuya estrategia comercial y de comunicación lleva algunas temporadas edificada en potenciar defender y promover la belleza real, sin artificios, sin retoques, sin mentiras para incrementar sus ventas son, además, el objetivo de convertirse en viral.

Parte de la campaña de Dove. Foto: Mario Testino

Ayer, en la web WWD, el fotógrafo aseguraba que “había resultado una oportunidad intrigante, un acontecimiento revelador porque me involucré en la búsqueda de dichas mujeres entre las edades de 11 a 71 de más de 15 países, incluyendo Irán, Indonesia, Alemania y Brasil. Lo que luego hicimos como parte de la campaña fue animar a que cada una describiera qué es la belleza para ella y cómo había conseguido superar sus inseguridades”. Por su parte, Sophie Galvani, vicepresidenta global de Dove, reconocía que “lo fascinante de esta campaña es que su ámbito era global, y que no se centra en una zona concreta de nuestro planeta”.

 

0 I like it
0 I don't like it

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *