2017, el año de las supermodelos (sin Linda Evangelista)

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Cuando el pasado mes de septiembre Donatella Versace subió a la pasarela a algunas de las mujeres que ayudaron a definir el término de supermodelo en vida de su hermano Gianni, logró una imagen que a finales de 2017 se considera entre las más potentes del año y una evidencia de cómo la pasión por las grandes modelos de los 90 sigue dominando el lado mediático de la moda.

Fue una reunión épica en un escenario muy sencillo, casi pobre, sin un gran decorado. Cuando Claudia Schiffer, Naomi Campbell, Carla Bruni Sarkozy, Helena Christensen y Cindy Crawford aparecieron al cierre del desfile de Versace durante la Semana de la Moda de Milán, los asistentes entendieron que aquel momento ansiaba pocos artificios para convertirse en un hecho histórico. Sin embargo, la secuencia solo era el principio de una estrategia que arrancaría con una campaña pactada entre algunas de ellas y la marca italiana para la colección de primavera-verano 2018, siempre con el epígrafe del término al que la revista Time incluso dedicó una portada para analizar el fenómeno que aquellas mujeres construyeron en los 90. Dicha campaña, presentada hace pocos días ante el objetivo de Steven Meisel con Naomi Campbell, Christy Turlington, Gisele Bündchen, Natalia Vodianova , Gigi Hadid y Kaia Gerber, entre otras, no es más que el acelerador de un diálogo abierto por la marca para generar titulares que ratifiquen que, pese a la prolífica carrera de Giselle Bündchen o al reciente (y potente) despegue de la hija de Cindy Crawford, pocas cosas son como antes, algo que la periodista Vanessa Friedman calificó en la web del diario The New York Times como la nostalgia más grande que la moda ha vivido durante los últimos años.

Gisele Bünchen para Versace. Foto: Steven Meisel

Según Ferdinando Verderi, director creativo de esta última campaña de Versace, “para nosotros se trataba de hacer una familia, pero una familia más allá del ADN“, dijo, refiriéndose tanto al equipo interno de Versace como a estas supermodelos. Como apunta Friedman en su artículo, Donatella buscaba emoción y entusiasmo al final de un desfile edificado con precisión para rendir un homenaje a su hermano, quien en 2018 será noticia cinematográfica con una serie que narra las horas anteriores y posteriores a su asesinato, y que protagoniza Penélope Cruz.

Naomi Campbell de Versace. Foto: Steven Meisel

Es obvio que hoy, cuando todas las estrategias digitales determinan quién es una supermodelo en función de sus seguidores o likes, el término ha perdido un valor importante. Antes, en la década de los 90, el misterio y la poca accesibilidad que estas mujeres mostraban en su día a día las convirtieron en las nuevas estrellas por delante incluso de cualquier celebridad afincada en Hollywood con un Oscar en su estantería. Ellas representaban a mujeres con poder y fuerza, y lograron crear sus propias reglas profesionales. Actualmente, en la época de las Instagirls, como las definió la edición americana de Vogue en una portada con modelos que presumen de una fuerte presencia en las redes sociales, el representante de muchas de ellas, Ivan Bart, presidente de IMG, asegura que “nacieron con un dispositivo en la mano y comprendieron de inmediato el valor del poder digital”. En 2018, y gracias a esta serie, Versace seguirá aupando a la actualidad el concepto que muchas lograron dotar de una longevidad inusual en la moda, una industria tan carente de emociones hoy en día que la sola presencia de rostros de antaño provoca un aluvión de titulares. Habrá que ver si el concepto de supermodelo envejece con dignidad, muere o lo canibaliza la era digital.

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