La armada Balmain

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Con 29 años, Oliver Rousteing, director creativo de la marca de ropa francesa, se convierte en la cuarta persona más influyente de Francia en las redes sociales, posa desnudo para la revista gay Têtu, inaugura tienda en Londres y se proclama defensor de la diversidad étnica en la moda. 

Nació en Burdeos en 1985 y se mudó a estudiar diseño a París con la suerte de ser reclutado de inmediato como director creativo de la división femenina de Roberto Cavalli. Con 24 años abandonó la marca italiana para aceptar el reto de reposicionar Balmain. Las manos a la cabeza fue la respuesta casi silenciosa de una industria que no entendía que una empresa de ropa como Balmain, con una trayectoria muy respetada, aunque comercialmente moribunda y titubeante en los últimos tiempos, apostara por alguien tan inexperto. Pero lo cierto es que su incorporación para crear un nuevo lenguaje en la percepción mundial de Balmain parece que logra objetivos impensable, incluso para su CEO Emmanuel Diemoz, quién aseguraba en un entrevista para www.businessoffashion.com que “en un inicio apostábamos por una evolución y no por una revolución. Con Olivier hemos saltado directamente al segundo estamento, aunque es verdad que al principio estábamos algo asustados con sus decisiones y su firmeza a la hora de tomarlas“. Pero ante esa temeridad, ¿qué hace que una marca no opte por despedir a un director creativo ante un cambio de rumbo tan brusco para evitar pérdidas inmediatas? Ninguna razón más potente que el crecimiento de un 20% anual en sus ventas, que en 2012 superaron los 30 millones de euros y que con Rousteing se ha colocado en el mapa mediático sin ninguna condición preestablecida. “Hoy somos más internacionales, abrimos en Londres estos días, en breve en Nueva York, que eran dos pasos muy claros en nuestros objetivos para 2015, y la diversidad que ha implantado Oliver nos ha conducido hacia nuevos canales comerciales“, aseguraba satisfecho Diemoz.

Fuente: D.R.

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Diversidad que ha sido determinando en la revolución de Olivier Rousteing en las redes sociales, marcada por la elección de las embajadoras para la marca, entre ellas la cantante Rhianna o la ociosa Kim Kardashian, decisiones que transformaron a la marca casi de inmediato en un potente referente en la plataforma Instagram, donde el propio Rousteing ya cuenta con más de 1 millón  de seguidores. Él lo explica de esta manera: “Mi percepción de las redes sociales es que traspasan el front row, son vías de comunicación con la calle, son sobre la gente y lo que piensan o desean. Y me gusta escucharles o estar atento a lo que reclaman de mi trabajo“. Muchos han criticado la obsesión de Oliver Rousteing por la fama y las celebridades, aunque él se defiende apuntando todo ello es parte de su obligación como director creativo de Balmain y que no pretende quedarse “anclado en estrategias antiguas“.

Con motivo de la apertura hace pocos días de la primera tienda de Balmain en Londres, el equipo de Rousteing retomó un idea que ya habían implantado con motivo de la presentación de su colección otoño-invierno 2014 cuando invitaron a varias modelos a compartir en un video su idea de la feminidad sin censura alguna, explicando sus gustos y su percepción de la moda y sus cánones. Ahora retoman el proyecto animando a otras modelos como Jourdan Dunn o Lily Donaldson a participar en esta particular Balmain Army, generando un impacto muy fuerte en medios y redes sociales. Con todo ello, muchos románticos de la moda de antaño quieren ver en Rousteing un nuevo Gianni Versace, con quién parece compartir su pasión por las supermodelos y la implicación de cada una de ellas en cada paso que la marca camina hacia su expansión. “No busco mujeres que no emocionen por mucho que ocupen el top ten del ranking de www.models.com Claro que me gusta tener a las mujeres más bellas del mundo en mis desfiles, pero las quiero por su individualidad. Son mujeres irrepetibles“, aseguraba en la web www.intothegloss.com

En cualquier caso, habrá que esperar a final de año para conocer si toda esta estrategia consigue seguir acelerando el crecimiento de Balmain en un momento dónde la discreción intelectual de Prada obliga a su cuerpo directivo a reconocer una caída en sus ventas o la falta de visión de Gucci recientemente tambaleó su prestigio con la salida de su anterior directora creativa y la llegada de un nuevo diseñador del que aún nadie ha conseguido recordar su nombre sin la ayuda de internet.

Fuente: D.R.

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