¿Han encontrado la moda y la cosmética el mejor (y más creíble) banco de imágenes en Instagram para vender sus productos?

Instagram-Social-Media-Photos

Según The Fashion Law, sí. Parece que la nueva tendencia de marketing radica en adueñarse de hashtags, fotografías o mensajes con una gran capacidad de convicción entre usuarios de esta plataforma para dotar de una mayor aspiracionalidad a muchos productos. ¿Significa eso que la creatividad en la gran mayoría de compañías dedicadas al lifestyle ha llegado a un estado de agotamiento creativo o que IG se ha convertido en el medio de comunicación más potente del mundo?

En poca cabeza cabe hoy en día la duda acerca de si Instagram se ha convertido en la “tienda” más potente (o en una de ellas) para que las compañías dedicadas al lujo, el entretenimiento, la moda y la cosmética publiciten sus productos, incluso, para convertir a cada uno de nosotros en una marca, a veces, muy potente. Pero en el crecimiento de esta plataforma, que ha pasado por momentos de cambio y mejora muy bien aceptados por la comunidad IG, parece que ahora pasa por ser el espacio perfecto para que la fototecas y videotecas libres de derechos que circulan por el espacio virtual se hayan convertido en toda un masterclass audiovisual a la que las marcas quieren unirse para lograr un diálogo más creíble con sus clientes.

Perfil de Starbucks en Instagram. Foto: DR

Según analiza The Fashion Law, la periodista Jane Cunningham, fundadora de www.britishbeautyblogger.com (Instagram: @britbeautyblog), ha reconocido que muchas marcas contactan con ella para negociar la adquisición de varias de sus fotografías, proceso que “siempre juega a favor de la empresa”. Cunningham también apunta que es habitual que empresas como L’Oréal contacten con ella por mensaje directo para solicitar el uso de su imagen, aunque aclara que la negociación incluye el apartado en el que se señala que aceptas que, por ejemplo, L’Oréal no te pagará por el uso de este contenido o por los derechos de propiedad intelectual relacionados con ellos. También desvela lo que le sucedió en una ocasión con la división de belleza de YS, marca que pertenece al grupo francés: “En una ocasión me contactaron porque querían utilizar una imagen de una máscara de pestañas en su web con la única intención de incluir el crédito de mi autoría como contrapartida. Al preguntar sobre el presupuesto por el uso de dicha imagen la respuesta fue contundente: cero”. Esto, según aclara Cunningham en declaraciones en TFL, es “básicamente una forma gratuita para que las marcas llenen sus plataformas de contenido mientras que el uso de ellas aporta prestigio al autor de la imagen”, indica poco convencida de lo desequilibrada que resulta esta negociación ante la falta de legalidad que existe en este ámbito.

Perfil en Instagram con numerosas menciones a marcas y el crédito por la utilización de una imagen. Foto: DR

¿Indica esta tendencia que las marcas deberían comenzar a plantearse la idea de destinar un presupuesto para este tipo de acuerdos? Seguramente sí, pero es entendible que mientras esto no esté regulado y esperamos a que llegue una ley que permita que cada perfil pueda funcionar como una agencia de fotografía, poco se podrá avanzar en ello. Por todo ello, el uso de estas fotografías queda en un campo libre de derechos, aunque sí disfrazado por el supuesto prestigio que el autor recibe al observar como su imagen es utilizada por una gran compañía para atraer público a su web o, en otro caso, derivarlo a puntos de venta.

 

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