Estrategias de alfombra roja…

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En pocos días la entrega de los Oscar acaparará la atención mediática de todo el mundo. ¿Sigue siendo el evento más comercial para las marcas de moda? Sí, pero con matices.

Que la alfombra roja se ha convertido en el mejor formato para promocionar una marca de ropa, accesorios o joyas es una realidad más que contrastada desde hace algunos años, aunque la tendencia ahora radica en rentabilizar la elevada difusión que dicha marca puede conseguir entre sus potenciales compradores e influyentes periodistas si acompaña ese breve paseíllo por una calculada y activa estrategia en las redes sociales. Hablamos de una básica lección de marketing online que ambas partes han aprendido a pasos agigantados, tanto la celebridad que viste la marca como la marca que viste a la celebridad, hasta tal punto que el impacto publicitario de esta simbiosis muchas veces resulta difícil de medir. La justificación radica en un hecho muy simple: “La realidad es que para que un diseñador o una marca obtenga una destacada presencia en una revista de alta tirada requiere horas de relaciones públicas para cuadrar agendas con la directora de moda correspondiente, realizar un shooting en la revista con un elevado presupuesto, esperar a que la revista esté impresa y conseguir que sea una edición de venta elevad… Es entonces cuando  se justifica que la promoción televisiva ante 600 millones de personas de un vestido, una joya o unos zapatos junto a una potente difusión online es un impacto con consecuencias comerciales sin precedentes”, asegura Robin Melley en http://www.businessoffashion.com/

Fuente: D.R

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Pero esta actividad promocional compartida no es algo nuevo para marcas como Gucci, Chanel o Dior, que siempre han destinado fortunas en tiempo y dinero para acceder a grandes nombres de Hollywood o de los MTV Awards para que vistan sus diseños en la alfombra roja. La timming de la estrategia es clara: regalos carísimos y exclusivos a una cantante; ésta los fotografía y los sube a sus cuentas de Twitter e Instagram; la imagen se acompaña en segundos de miles de comentarios y provoca que millones de personas manejen un deseo incontrolado por obtener una pieza de esa marca que su estrella favorita acaba de promocionar en su perfil… ¿Traducción? Pedidos online, compras en el punto de venta, rotura de stock. ¿Ejemplo? La actriz Diane Kruger lució un vestido de la marca Prabal Gurung en la alfombra roja de un estreno en Alemania. Esa imagen se difundió de inmediato a través de las redes sociales y a los pocos minutos se agotaban las existencias de dicho diseño en la web www.modaoperandi.com ¿Cifras? Que Rhianna (Instagram: @badgalriri)  cuelgue una chaqueta que se acaba de comprar o que le ha enviado Miuccia Prada con una nota manuscrita supone que la vean 11 millones de seguidores; que Cara Delevingne (Instagram: @caradelevingne) se fotografíe junto su marca de perfume habitual se traduce en 4 millones de personas que la quieren comprar y que Beyoncé (Instagram: @beyonce) suba una imagen con su vestido de Givenchy blanco repercute sobre 9 millones de seguidores que se vuelven locos por tener algo (desde una barra de labios a una sudadera) de dicha marca en su armario…. ¿Qué revista consigue tener esa audiencia en un solo número?

Fuente: D.R

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En pocos días podremos ver el efecto que toda esta actividad provoca en la entrega de los Oscar, aunque no hace falta esperar porque basta con hacer un repaso de las últimas entregas de premios más seguidas, los Golden Globes y los Gramys Awards, donde la repercusión vía redes sociales obtuvo un impacto sobre las de 1200 millones de personas, tanto por el evento como por los minutos previos a su comienzo en la alfombra roja. Hagan la prueba y traten de seguir la alfombra roja en los Oscar en Twitter e Instagram, donde los principales editores de moda describen cada look, dan veredictos, vinculan a las marcas elegidas a sus tuits y se convierten en prescriptores inmediatos y potenciales de todas ellas. Luego, obviamente, aparecen a los pocos días las revistas en papel, donde todo tiene un desarrollo más preciso y profesionalizado, pero no olvidemos que la actualidad y la inmediatez de la información que proporcionan las redes sociales ha supuesto un cambio de era para el marketing y, claramente, para el periodismo.

Fuente: D.R

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