El talento de Mr. Farneti al frente de Vogue

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Tras la muerte de Franca Sozzani, a los 66 años, poco se sabía sobre quién la sucedería en la edición italiana de esta revista, sobre todo, con una línea editorial tan marcada como la que había impuesto la editora. Cuando Condé Nast se decantó por Emanuele Farneti, de 42 años, editor de GQ y conocido como un potente relaciones públicas en el país, solo a él se le frunció el ceño porque no se veía como la mejor opción a ocupar el despacho vacante en Vogue. A pocos meses para celebrar su primer aniversario en el puesto, Farneti celebra que Vogue UK y Vogue Arabia también sean dirigidas por hombres, lo que marca un cambio importante en el lenguaje directivo entre las revistas de alta gama destinadas a un público principalmente femenino..

En una entrevista concedida a Vanessa Friedman, periodista de la sección de estilo en The New York Times, Farneti se desvela como un estratega sereno y amante de su trabajo. En este encuentro, publicado días antes de la fiesta que Vogue Italia celebró ante 1000 invitados durante el calendario de desfiles, no titubea al confesar que jamás pensó en él para el puesto que ocupa. En la fiesta, cuya dirección creativa fue encargada a Riccardo Tisci, ex diseñador de Givenchy, con el título The New Beginning y actuaciones de Sky Ferreira y Primal Scream, entre otros, Farneti quiso dejar claro que Vogue Italia ya viaja a velocidad de crucero por la complicada senda editorial que viven las publicaciones impresas en papel.

De aspecto burgués, padre de dos hijos, con mocasines y camisas a medida, vaqueros sin roturas y un ligero bronceado, el responsable de la edición italiana de Vogue podría parecer más un alto ejecutivo de Fiat que el director de una revista de moda. Pasa desapercibido porque huye de la notoriedad de compañeros como Anna Wintour o Edward Enninful, que se estrena en breve como director de su primer Vogue UK. Según confiesa en The New York Times, “no haber crecido en el sistema de moda es un valor interesante para mí porque no soy alguien excesivamente minado por un sector que es verdad que se mantiene muy cercano entre sus protagonistas las 24 horas los 7 días de la semana”. Sobre la cuestionada longevidad del papel, asegura que aún sigue creyendo en él, pese a que la sede italiana del grupo anunciara el cierre de cabeceras tan emblemáticas como L’Uomo Vogue, Vogue Bambini, Vogue Sposa y Vogue Gioiello: “Una muestra de ello es que quise que nuestra revista tuviera un formato mayor, como de coleccionista, desde su primer número bajo mi dirección”. Aunque la revista solo tiene una tirada de 100.000 ejemplares frente al millón y medio de la edición que dirige Anna Wintour, Farneti tiene muy claro que no quiere mirar al pasado y que debe concebir una nueva trayectoria sin olvidar el gran legado de Franca Sozzani. “Quiero que la revista tenga más alma, que sea un soporte para los jóvenes talentos y que tenga una potente independencia visua y, por supuesto, un contenido de calidad parasser leídol”

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