El restaurador Mark Hix y el artista Damien Hirst logran que la nueva versión de Pharmacy se convierta en el restaurante más visitado de Londres

Interior de Pharmacy 2, en Londres. Foto: DR

Este local, que fue la primera piedra para convertir el popular barrio londinense de Notting Hill en la zona más interesante y moderna de la ciudad, acabó cerrando sus puertas, aunque su estela no ha permanecido en el olvido. Hace unos meses estos dos referentes de la cocina y el diseño inauguraron una nueva versión de aquel inolvidable espacio, ahora convertido en la dirección más cool de la ciudad.

La capital inglesa fue pionera en la corriente tan instaurada hoy en día de combinar la mejor cocina con el mundo del diseño en un único local de referencia. El caso de Pharmacy, cuyo local original cerró en 2003, fue uno de aquellos ejercicios de modernidad que sentaron las bases que han modificado aquella caduca ideal de que el arte de la cocina debía permanecer aislado para mantener su esencia más purista. Hoy la tendencia es situar el ritual de comer en un contexto alrededor del que se suceden múltiples experiencias, que bien abarcan momentos inspirados en el arte, el cine o la naturaleza.

Interior de Pharmacy 2, en Londres. Foto: DR

Este nuevo Pharmacy, cuya dirección original la revista Wallpaper definió como el local dónde Madonna, David Bowie o Tom Cruise se codeaban con artistas, diseñadores, actrices y modelos, vuelve a contar con la visión del artista Damien Hisrt, que aceptó la propuesta de Mark Hix para crear este espacio repleto de piezas de Hirst y con múltiples guiños a local original de su primera apertura. En el comedor se suceden pinturas de mariposas, un bar repleto de parafernalia quirúrgica y estantes de cajas de medicamentos cuidadosamente colocadas para no alterar el orden visual.

Es en el menú dónde sus visitantes encuentran cierta serenidad con una pasta crujiente con esencias originales de Túnez, huevos rotos de pato o una ensalada de gambas vietnamitas con anacardos y mango verde rallado, a los que siguen chuletas de cordero aromatizadas con puré de alcachofa de Jerusalén o trucha con una ensalada Nicosia. Al fin y al cabo, como apuntó el artista Picasso: “El arte lava el alma del polvo de la vida cotidiana“.

 

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