El regreso de Prada al calendario de las colecciones crucero ratifica los valores de la marca: arte, moda y Milán

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Que la firma de ropa italiana se haya unido a esta tendencia de sus principales competidores la ha restado cierta solemnidad, aunque Miuccia Prada ha cuidado mucho los mensajes que quería mantener intactos. Entre sus 80 invitados, Bianca Jagger, Susan Sarandon o Courtney Love; el lugar, la Fundación Prada.

Si Prada convoca un domingo en Milán para conocer sus argumentos sobre por qué decide seguir la tendencia de Chanel, Louis Vuitton y Dior de desarrollar una colección crucero, nadie falla. Desde el nuevo editor de la edición inglesa de Vogue, Edward Enninful, a su colega para Europa, Hamish Bowles, o la directora creativa Carine Rotfeld, y todos ellos junto a un elenco de invitados que también pudieron asistir a la inauguración de la exposición del cineasta Francesco Vezzoli, toda una estrella social en el país italiano. Pero si, además, Miuccia organiza todo ello en la Fundación Prada y asegura en dicha convocatoria que hará declaraciones tras el desfile, nadie titubea su confirmación a la enigmática creadora, la misma que ha hecho frente a los titulares que aseguran que Prada ya no vende como antes.

Imagen que publica hoy The New York Times del final del desfile de Prada. Foto: NYT

No me gusta pensar en definir una colección como crucero o resort”, aseguraba esa misma noche en el diario The New York Times, “porque un desfile debe ser eso, un desfile”. En principio podría parecer una contradicción, pero intuyo que es una justificación sobre su desacuerdo hacia ciertas estrategias que la marca está realizando con el fin de impulsar sus ventas, sobre todo, en Asia. Pero la colección, bajo el paraguas que sea, fue muy aplaudida por los presentes al finalizar y ayer y hoy en sus crónicas o plataformas digitales, las mismas que han detectado un cierto regreso a sus orígenes más intelectuales, aunque jugueteando con colores rosado, melocotón, lavanda y menta que cubrían plisados, faldas ventosas y escotes que escaseaban en caída. Todo muy Prada.

 

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