El prolífico regreso de Claudia Schiffer, la modelo que ha sabido mantener saneada su imagen durante décadas

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La chica que fue descubierta bailando en una discoteca de Dusseldorf dirige hoy Schiffer & Co, empresa que vive una convulsa temporada con el reciente lanzamiento editorial de un libro sobre su trayectoria, una colección de maquillaje con sus iniciales y una constante presencia en fiestas, desfiles y presentaciones que parecen haberla reconvertida en la celebridad más fotografiada de las últimas semanas, con perdón de Kaia, hija de su amiga Cindy Crawford

Con Claudia Schiffer tengo una anécdota. Cuando ambos trabajábamos en L’Oréal Paris -ella como la modelo más famosa del mundo y yo como un simple jefe de prensa-, acudió a la por aquel entonces se denominada Pasarela Cibeles a entregar el premio a la mejor modelo y mejor colección. Aquella mañana, al llegar a Ifema, alguien me dijo que Claudia ya estaba en la sala vip. Me acerqué a saludarla. Abrí la puerta y aquella habitación tenía una iluminación celestial que desprendía cada impoluto poro de la piel más perfecta que jamás había visto. En la esquina, Claudia, que había elegida un sastre de Roberto Torreta y había pedido que se le recogiera el pelo en un moño muy tirante, se apoyaba sobre una mesa. Al verme, me dijo, sí, como en las películas, “hola, soy Claudia” y me entendió su mano. Me acerqué y, cateto yo, le pedí una foto, solicitud a la que ella sonrió al verme la cara de palurdo fascinado con aquella supermodelo, pero, a ver, supermodelo de verdad. Jamás he tenido esa sensación con nadie más, y he podido conocer y entrevistar a muchas tan famosas o más que ella a lo largo de mi carrera.

Portada del libro de fotografías que ha editado la propia Claudia Schiffer. Foto: DR

Durante 30 años ha sido una modelo que ha trabajado con una intensidad más o menos importante, pero sigue teniendo ese estatus de top, de mujer a la que puedes llamarla por su nombre sin mencionar su apellido y enseguida todos saben a quién te refieres. Pasa igual con Linda o Naomi. La semana pasada, y tras su aparición en el desfile conmemorativo de Versace durante la Semana de la Moda de Milán, Claudia ha empezado un sorprendente periplo presentando su libro con la editorial Rizzoli para el que tuvo total libertad a la hora de elegir las imágenes. En la presentación de este proyecto, la alemana aprovechó para rememorar aquella época de poder en la década de los 90, “cuando todo era realmente diferente, había más equipos, más presupuestos, pero también es verdad que trabajábamos mucho más duro porque jamás nadie estaba seguro de tener la imagen perfecta viéndola en una polaroid”, confesaba ante la prensa congregada. En la presentación de este libro, y respondiendo a una pregunta del periodista Tim Blanks, de la reputada web BOF, ella segura: “Nunca tuve la expectativa de una larga vida como modelo. Siempre supe, y porque me lo dieron, que los 30 era el punto y final. Después, cuando cumplí 31, me aseguraron que todo acabaría a los 40, y ahora mira…. Todo va en función de cómo gestionas tu carrera”.

Claudia Schiffer durante la presentación de su línea de maquillaje. Foto: DR

Pero las vías de negocio de Claudia no acaban en este lanzamiento editorial. Una línea se maquillaje con su nombre y apellido acaba de ponerse a la venta y, claro, ¿quién puede saber más de color que ella que fue la embajadora de L’Oreál Paris durante una década, en la que las ventas no lograron bajar a la zona negativa con ella como imagen? “Esta empresa de color se estableció en Alemania a finales de los años 80. Es el maquillaje que usaba cuando era adolescente. Recuerdo aquel truco de usar una sombra azul y cargar de efecto rubor mis mejillas tan blancas. Ahora Art Deco incluye una paleta denim de cuatro azules, tres más de lo que existían en aquel entonces”, recuerda. La alemana que, hay que decirlo, fue una de las grandes embajadoras de la isla de Mallorca, reconoce también que “durante más de 30 años he entrenado mi ojo y conozco una buena foto y un buen fotógrafo. Puedo ver la imagen y decir que aún no la tenemos con total certeza. Acabo de trabajar con una nueva fotógrafa llamada Agata para Harper’s Bazaar en Rusia, y ella era increíble. Tras cinco o seis disparos yo ya sabía que lo tenía, pero ella se sentía insegura. Era como un cambio de rol entre la modelo y el fotógrafo o editor. Y eso se lo debo a mi experiencia”.

 

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