El editor Venegas

Es uno de los más reconocidos del mundo, con tres influyentes cabeceras bajo su tutela y una trayectoria profesional salpicada de colaboraciones tan relevantes que lo sitúan en la primera línea editorial internacional.

Conocí a Luis Venegas mucho antes de conocerle personalmente porque disfrutaba de su trabajo y de su talento a través de los medios en los que colaboraba y, más tarde, por aquellos que comenzó a editar. Cuando por fin pudimos sentarnos frente a frente una noche en Madrid me sentí identificado con su visión editorial y fascinado por la inusitada ilusión con la que avanzaba hacia los proyectos que edificaba a base de mucha constancia y valentía. A raíz de aquel encuentro, del que aún recuerdo los dos tatuajes que lucía en ambas manos (en una se leía WORK y en la otra, HARD) pudimos refrescarnos con muchas ideas, algunas ya materializadas, y otras aún en un tintero sin fecha de caducidad.

Hace poco le pedí que me dejara entrevistarle para mi web, pero se encontraba sumergido en el proyecto de su revista EY! Megateen, hoy ya a la venta en todo el mundo, y miembro de las tres que edita y dirige junto a Candy y Fanzine 137, convertidas en referentes editoriales mundiales, con seguidores en las principales ciudades del mundo y con colaboraciones que marean con solo imaginarlas, tanto por la fama de sus protagonistas como por las firmas que se prestan a trabajar para Venegas rendidos ante su entusiasmo.

Vídeo promocional del último numero de la revista  EY! Megateen

¿Cómo defines en este momento tu labor profesional?

“Soy director creativo y editor independiente de tres revistas”.

Y en un mundo tan digitalizado, ¿cómo se mantiene viva la pasión por seguir haciendo periodismo en papel?

“Lo que yo hago no es exactamente periodismo… Mi intenciónón principal con cada nuevo número de mis revistas no es incluir información de la más rabiosa actualidad; para eso ya están todas las webs de noticias online, y esos cauces aún máss veloces que son las redes sociales. Lo que yo hago son publicaciones aspiracionales, que ofrecen al público contenidos inusuales presentados de forma atractiva. Por eso tienen éxito como ediciones impresas en papel, porque nacen con la idea de ser objetos para el entretenimiento, para soñar y atesora, aunque también incluyen montones de información. Para mí una buena revista deben cumplir tres funciones: entretener, informar e inspirar”.

¿Y cuáles crees que son las razones de tus éxitos editoriales?

“En parte lo que he contestado en la anterior pregunta, pero creo que también tiene que ver cierto atrevimiento a la hora de hacer las cosas. Y sin duda, el hecho de que algunos de los mejores profesionales del arte, la fotografía y la moda sean colaboradores habituales. En general, a la gente eso le sorprende mucho de mis revistas porque es algo que las diferencia del resto”.

¿Qué te atrae de un proyecto? Es decir, ¿qué debe tener para engancharte y aceptar trabajar en él?

“Si son proyectos personales, la motivación principal es la de divertirme probando cosas y aprender durante el proceso. Si son encargos como director creativo o consultant freelance, me motivan esas dos cosas también, aunque en ese caso, honestamente, sobre todo me motiva que sea un trabajo bien pagado, que satisfaga mis expectativas económicas como profesional”.

El editor Luis Venegas junto al fotógrafo Terry Richardson. Fuente: D.R.

El editor Luis Venegas junto al fotógrafo Terry Richardson.
Fuente: D.R.

¿Cuáles consideras que son las características que hoy en día debe tener una publicación para ser un éxito de ventas?

“No creo que exista una receta mágica. Como consumidor de cualquier producto cultural, lo que me interesa es la personalidad del proyecto. Me gustan las películas en las que el director imprimer su sello, las obras de arte inequívocamente personales, y lo mismo ocurre con las revistas”.

Tu cultura editorial es muy longeva, ¿dónde y cómo nace esa pasión?

Nací en el 79, y por tanto crecí en los 80 y los 90. En esos años las cosas que me hacían soñar las descubrí en la televisión y en las revistas. Y desde entonces, el romance con las revistas continúa”.

¿Cómo se convence a un fotógrafo como Bruce Weber, a una editora como Grace Coddington o a una cantante como Lady Gaga que trabajen para ti con poco presupuesto y para una cabecera que no es masiva?

“Tampoco en este caso hay una fórmula infalible. Me consta que los que les atrae es el producto final, cada nuevo número de mis revistas. Eso es lo que les convence. Todo el mundo que colabora en mis revistas lo hace con entusiasmo y porque les gusta mi trabajo. Y supongo que además les caigo bien .

Dime alguien que aún se resista a trabajar para Luis Venegas y que sea tu objetivo

“Me encantaría hacer algo con Barbra Streisand algún día”.

El actor Jared Leto, en l portada de la revista Candy.  Fuente: D.R.

El actor Jared Leto, en la portada de la revista Candy.
Fuente: D.R.

Parece que todo el mundo que te conoce en España te vincula muy directamente a la moda, pero personalmente te veo como un director creativo mucho más global. ¿Qué crees que se valora de ti en España?

“No lo sé, nunca me he parado a pensarlo, pero supongo que será lo mismo que en el resto del mundo, ¿no crees?”.

¿Qué consideras que le falta a la prensa española para estar entre los primeros espadas editoriales del mundo? ¿Más ambición?

“Primero falta que a España en general se la tome más en serio a nivel internacional como país… pero para eso hace falta que cambiemos muchas cosas desde dentro. Ya sabes, esa frase hecha que dice que “el respeto hay que ganárselo“. Por otro lado, cada vez que viajo a otros países visito quioscos de prensa internacional y siempre hay bastantes publicaciones españolas en las estanterías, así que al menos la presencia es obvia. Otra cosa es que esa presencia signifique, como tú dices, “estar entre los primeros espadas” -porque también es cierto que algunos de esos proyectos pasan sin pena ni gloria-, pero al menos esa semilla de ambición ya está sembrada; sólo falta ponerse las pilas para seguir tratando de mejorar, innovar y sorprender constantemente”. 

¿Cómo te gusta crear equipos y cómo seleccionas a la gente con la que te interesa trabajar?

Una vez más, me interesa que sean profesionales con personalidad. Si además son exitosos y gozan de reconocimiento internacional, mejor. Es algo que ayuda a vender revistas. También me gusta mucho “recuperar” gente increíble cuya labor esté un poco olvidada y confiar en gente superjoven. Es muy gratificante sentir que le estás dando su primera oportunidad a un joven talento y descubrirlo antes que los demás”.

¿Qué papel juegan en tu trabajo las redes sociales? ¿Qué pros y contras consideran que tiene hoy en día?

“Son fundamentales en la promoción de cada nuevo proyect, para calibrar su repercusión y para estar en contacto con tu público. Otra cosa es que luego hagas caso o no, pero como fuente de información las redes sociales son muy valiosas. En mi caso, no tengo Twitter -aún- y mis revistas no tienen páginas de fans en Facebook. Solamente con Instagram -que me chifla- mantengo una comunicación constante con gente que me interesa a mí o  que se interesa por mi trabajo. En todo caso, creo que hay que tomar distancia y no estar siempre pendiente de las redes sociales, que también generan ingentes cantidades de tontuna”.

Candy, que seguramente sea ya tu producto más conocido, se vende en las estanterías más prestigiosas del mundo. ¿Cómo se llega a tener una revista a la venta en el MOMA?

“En el caso concreto del MOMA, fueron ellos quienes me llamaron a mí para venderla, así que casi mejor pregúntale a ello. :-)”.

¿Me señalarías cinco cabeceras que sean una referencia en tu trabajo?

“De las actuals,  Acne Paper, Toilet Paper, Fantastic Man, The Gentlewoman y Vogue USA; Del pasado,  Harper’s Bazaar USA en la época de Liz Tilberis, Vanity Fair en la época de Tina Brown y Vogue Italia en los 90”.

¿Es cierto que te gustaría ampliar tus cabeceras e incorporar tres nuevos títulos?

“Dos títulos nuevos este año sí que lanzaré, y ya llevo meses trabajando en ellos. Pero no me gusta adelantar nada. Pronto verán la luz, en la segunda mitad de este año”.

¿Cómo te ves en diez años? ¿Te gustaría ser un nuevo Newhouse del mundo editorial internacional?

“No podría ni aunque quisiera. Piensa que a Jonathan Newhouse el imperio Condé Nast le viene heredado de su familia, y ese no es mi caso, pero ya que lo mencionas, no me importaría formar parte de su grupo editorail de alguna forma. Además, él me cae muy bien”.

¿Y cómo ves la moda española? ¿La sigues y tratas de ver lo que hace la gente joven y nueva que busca caminos más internacionales? 

“No la sigo, pero aun así me entero de la mayoría de lo que ocurre. Si yo ahora fuera un diseñador de 20 años lo último que pasaría por mi cabeza sería intentar desfilar en cualquier certamen de moda de los que se hacen en España. Lamentablemente a mucha gente de esa generación se le ‘vende’ que esas pasarelas son plataformas para la proyección de su éxito profesional, e incluso sueñan con eso, cuando deberían darse cuenta de que la experiencia de los años pasados demuestra que no es cierto. Admiro y aplaudo la iniciativa de la gente joven -o de cualquier edad- que decide que su público es el mundo entero, que va más allá de lo que ve desde la comodidad de la ventana de su casa. Ese arrojo y esa ambición son las que debería tener cualquier diseñador que aspire al éxito en la actualidad. Si desde el Gobierno o la Administración o quién sea hay un interés real en generar moda española no estaría mal que invirtieran en crear escuelas serias para formar a profesionales y también potenciar una industria fuerte para producir y distribuir prendas en lugar de gastar dinero en esas ‘semanas de la moda’ completamente irrelevantes”.  

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