¿Cuánto paga una marca por vestir a una actriz nominada a un Oscar?

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La pelea entre el diseñador Karl Lagerfeld y Meryl Streep ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre si los grandes nombres deben o no desvelar la trastienda acerca de las desorbitadas cantidades que abonan para vestir a las mujeres más famosas de Hollywood. Y es que los Oscar son un incuestionable negocio cinematográfico, pero también el escaparate más codiciado para la industria de la moda.

Cuando una actriz aparece en la alfombra roja de un evento tan fuerte mediáticamente como los Oscar, los Globos de Oro o los MTV Awards se dispara las herramientas de la publicidad (aparentemente) gratuita que una marca ha establecido previamente para obtener un importante retorno que la gran mayoría de las veces no tiene fecha de caducidad. Hace unas semanas un grupo de importantes estilistas, y en Hollywood existe una legión de nombres todopoderosos a los que recurren las grandes estrellas para que hagan de intermediarios entre las empresas y ellas, discutían en un encuentro organizado por www.businessoffashion.com acerca de la legalidad moral y judicial que supone recibir dinero “bajo la mesa” para lograr el objetivo de vestir a una actriz nominada y posible ganadora de un Oscar. Las conclusiones podrían haber quedado resumidas en el caso práctico que estos días han protagonizado la actriz Meryl Streep con Chanel, cuya veracidad del “chismorreo” demostró el propio Karl Lagelfedl tras asegurar en WWD que se trataba de una gran actriz, aunque algo barata en sus gestiones. ¿La causa? Parece ser que cuando en Chanel llevaban semanas trabajando en la confección del exclusivo vestido que la nominada actriz iba a lucir esta noche en Hollywood recibieron un mensaje de su publicista cancelando el pedido y asegurando que Streep había conseguido que una marca le pagara por lucir otro de la competencia. Y en Chanel, como apuntaba Lagelfeld, no pagan a nadie por llevar ropa suya ya que entienden que en ese caso el prestigio es mutuo. Ahora habrá que valorar cómo este caso puede afectar a la mujer con la reputación más sólida de la industria del cine.

Brad Goreski, uno de los estilistas más poderosos de Hollywood. Foto: DR

Sin embargo, y al margen de estos casos aislado, sí existen compromisos inalterables entre marcas y estrellas que cuentan con cláusulas escalofriantes sobre la obligación a vestir o lucir joyas, maquillajes o peinados patrocinados por, por ejemplo, Dior, L’Oréal o Kérastase. Por ello, el famoso estilista Brad Goreski afirma que si esta noche vemos a una actriz con un impresionante y escotado vestido negro que lleva un majestuoso collar de diamantes lo más seguro es que esté recibiendo un cheque con varios dígitos de la marca de joyería que firme dicho accesorio. El problema es que ese tipo de publicidad encubierta ya no es un secreto reservado para la industria, sino que ha logrado traspasar las fronteras del secretismo para ser un argumento mediático que podría cambiar los protocolos de negociación. La pregunta es si en todo este embolado sobre el origen del vestido que una actriz lleva en una gala como la de los Oscar el resto de los mortales conoce que tras ese momento de glamour existe una negociación o un beneficio que si se desvelara rompería la magia aspiracional a la que una marca quiere llegar. En todo caso, claro que existen acuerdos puramente verbales sin un intercambio económico, resultado de la labor de un estilista profesional contratado por una actriz o por la productora de la película que protagoniza para indagar sobre qué marcas son más efectistas cuando aparezca en la alfombra roja. Este podría ser el caso de mujeres como Marion Cotillard o Jennifer Lawrence, que se ven obligadas a vestir de Dior por un contrato de imagen o Kirsten Stewart de Chanel por el mismo caso.

 

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