Balenciaga coquetea con la alfombra roja y se prepara para una gran exposición en Londres

Balenciaga, Fashion Show, Ready to Wear Collection Fall Winter 2017 in Paris

Apuntaba Hamish Bowles, director editorial de Vogue en Europa, que la colección que Demna Gvasalia había presentado el domingo para la marca era alta costura. Sin embargo, y aunque las críticas hacia su director creativo ya son parte de su ADN, se podría afirmar que por fin ha calmado ánimos y recibido aplausos casi unánimes.

¿Es bueno que una empresa como Balenciaga se someta al escrutinio de un grupo de expertos en moda que desde el fallecimiento en 1972 del fundador de la marca esperan que la firma se recree en el legado del diseñador español? Seguramente no. Ayer en París el georgiano, criado en Londres, Demna Gvasalia volvió a la pasarela para presentar su colección otoño-invierno 2017/18 ante un público mucho más acostumbrado a su particular forma de entender los volúmenes, los cortes y, sobre todo, la forma humana en sus variantes masculinas y femenina sobre la que ha edificado una revolución mediática similar a la de su colega Alessandro Michele en Gucci. Es obvio que el coqueteo que Gvasalia confesó con la alta costura a través de su colección es parte de una evolución de la marca y, sobre todo, suya, romance con el que podría comenzar a plantearse la conquista de los grandes eventos de moda, música y cine, los mismos en los que su rastro ni se intuía (hasta ahora) en beneficio de Armani, Chanel o Marchesa.

Unas de las últimas salidas en el desfile de Balenciaga en París. Foto: DR

Pero no todo eran mensajes hacia la alfombra roja porque la primera parte de la colección mantuvo la fidelidad a los términos que han convertido el trabajo de Gvasalia en titulares desde que asumió la dirección creativa de Balenciaga. Hubo faldas de corte futurista, chaquetas, trajes y abrigos que ya aparecían con el acolchado cansino tan habitual en Gvsalia. Es obvio que su ambición estética avanza por el buen camino en forma de resultados positivos para la marca y que en Kering, el grupo propietario de Balenciaga junto a Yves Saint Laurent o McQueen, entre otros, no parece ponerle impedimentos para crear el universo que mejor considere como plataforma evolutiva. Los ataques hacia una colección de ayer se diluían ante su confesa, aunque no primera, inmersión en los archivos del diseñador de origen español: rotundos volúmenes, volantes marcadamente españoles y seductores escotes que antaño tanto inspiraron a un joven Yves Saint Laurent. Fue la salida de la modelo negra Alek Wek, una de las favoritas del diseñador, la que más se reprodujo en la prensa y en las redes sociales, necesitados todos de un toque de refinamiento más obvio en la marca, que desde el 29 de mayo será protagonista de una exposición en el Victoria and Albert Museum de Londres.

 

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