Aquella noche cuando Donatella Versace nos recordó que la nostalgia no es mala

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Veinte años después de su muerte, ha sido la hermana de Gianni la anfitriona de una fiesta en la que se celebraba la imperecedera victoria del diseñador asesinado en Miami. Con la misma fortaleza con la que ha sabido pilotar muy brillantemente un año -triste aniversario este- cargado de celebraciones para que el legado del diseñador no se difuminara a la era digital y en la decrepitud del papel, al menos, como aún lo entendemos, cinco supermodelos que no requieren de apellido para saber de quién hablamos lograron entusiasmar a un aforo exhausto de Guccis y Pradas, al que recordaron que la belleza es una cualidad muy sobrevalorada si carece de actitud.

Era el tercer día o, lo que es lo mismo, la tercera noche de un calendario en la Semana de la Moda de Milán que ha resultado tan intelectual y/o pretencioso en su contenido que se lo pone fácil al próximo a celebrar en París. Pero anoche todo cambió cuando presente y futuro se fusionaron en una pasarela, la de Versace, en la que el lunar de Cindy se codeó en tiempo real con la ingenuidad de su hija Kaia, encargada de abrir el desfile conmemorativo de la empresa familiar. En primera fila, diseñadores como Alessandro Michelle o Anthony Vacarello y toda la prensa internacional, la misma que comprobó cómo el pasado sigue siendo la referencia más emotiva a la hora de encarar el futuro.

Cierre de la presentación del desfile de Versace con Claudia, Naomi, Helena, Cindy y Carla. Foto: DR

En una revisión de sus clásicos, Versace supo poner el éxtasis en la que se sabía que sería la foto más vista en Instagram y a la que muchos críticos de la industria ya califican como el desfile más importante de los últimos años. Allí Carla Bruni, Claudia Schiffer, Naomi Campbell, Cindy Crawford y Helena Christensen, seguida de una nueva generación de modelos como Gigi Hadid, Bella Hadid, Kendall Jenner y Kaia Gerber, la hija de Crawford, sentaban las bases para un diálogo sobre si el pasado aún sigue teniendo mucho más potencial que el presente o el futuro. Alguien decía hoy en Facebook que el desfile le había parecido arcaico, sin sentido, la excusa perfecta para generar noticia. ¿Y? Si seguimos ese argumento, entonces ¿qué hace Gucci, al que todo el mundo aclama casi por inercia? Demagoia aparte, Donatella no titubeó al recorrer los archivos de su hermano, dura labor que no había realizado desde su muerte, y de los que seleccionó doce referencias muy potentes en la trayectoria del Versace de Gianni: Andy Warhol, Vogue, Elton John, Barroco Salvaje o Nativos Americanos, entre otros. Desde aquello, y como apuntaba hoy New York Magazine, “han desaparecido hace mucho tiempo los grandes hombros de finales de los años noventa. Había trincheras con cinturón, mini-vestidos de corpiño ajustados con chaquetas vaqueras recortadas, pantalones elegantes para la noche y faldas con volumen para una noche que casaban con tops de mezclilla. Había trajes en rosa pastel, azul y verde”. Pero el gran recuerdo, como no, fue, además de para Gianni Versace, para George Michael, autor de parte de la música que acompañó la carrera de estas mujeres, y para Linda Evangelista, la única que no puedo estar en la cita y que esa noche colgaba en su Instagram una imagen en Nueva York, seguramente triste por no estar allí, junto a sus amigas y compañeras, mientras mantiene una dura lucha contra un cuerpo que parece habérsele escapado de las manos.

 

 

 

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