Ana Juan: "Ilustrar las portadas de The New Yorker me ha enseñado a dialogar con los lectores"

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Hace apenas unos días la revista The New Yorker desvelaba su portada navideña con una ilustración de la valenciana Ana Juan. Un peldaño más en la brillante carrera internacional que esta española vio coronada en 2010 cuando fue reconocida con el Premio Nacional de Ilustración. Sin embargo, confiesa en esta entrevista que a su profesión aún le queda mucho recorrido para ser valorada tal y como merece: “En España es difícil vivir de la ilustración”.

Más de 20 portadas para la revista The New Yorker y algunas muy complicadas por el momento histórico que representaban. ¿Cómo llega una española a seducir al equipo directivo de una de las publicaciones más prestigiosas del mundo?
Hace más de veinte años de eso…El editor de la revista cambió y la nueva directora de arte buscaba ilustradores para formar un equipo de trabajo al que poder lanzar propuestas y con el que poder contar para solucionar portadas de emergencia. No hay que olvidar que es una publicación semanal, donde la actualidad manda. En un viaje a Barcelona preguntó a un amigo librero por ilustradores españoles y él le mostró mi trabajo, así que de esa manera tan peculiar entramos en contacto. No todo fue fácil, tuvimos varios intentos de portada fallidos y hasta dos años más tarde no conseguí publicar la primera.

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Portada del número de diciembre 2016. DR

Tu última portada, sin embargo, aúna todos los sentimientos de la Navidad. ¿Te dan pautas muy definidas para realizarlas o tienes libertad absoluta?
Una vez que has conseguido publicar una portada recibes un calendario anual que incluye las fechas y temas a tratar durante el año, algunos fijos como Navidad, Día de la Madre, Thanksgiving, etc. Luego está la actualidad política, los conflictos, los atentados o las catástrofes que cambian la portada ya prevista, por lo que en estas ocasiones hay que trabajar muy rápido. Tengo libertad absoluta para enviar todos los bocetos que quiera, pero que alguno se convierta en portada es otra historia que, en muchas ocasiones, nace de un diálogo con el director de arte.

A veces suponemos que una ilustración es un proceso sencillo, pero suele ser mucho más profundo en función de los valores que transmite. ¿Es difícil pasar del drama de un acontecimiento histórico a plasmar en un dibujo los valores más sencillos de la Navidad, como ocurre en la última que has firmado para The New Yorker?
Todo es difícil, cualquier tema es complicado, desde el más espinoso al más amable. El objetivo es que la imagen comunique y, si trasciende, es decir, consigue que la idea llegue al lector, el objetivo está cumplido.

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Portada de Ana Juan para New Yorker 2016. DR

Al igual que en el caso de una fotografía, una ilustración de portada, y más en el caso de una revista tan importante como The New Yorker, se convierte en un editorial, lo que define mucho la posición política o social de la publicación. ¿Supone todo ello una presión importante para ti o, por el contrario, no piensas en las consecuencias que tu trabajo puede tener al ser publicado?
No, no pienso en nada más allá que solucionar bien la imagen. Es mejor no pensar en las consecuencias que podría tener al ser publicado, aunque en ocasiones no hay ni un solo segundo para pensarlo. De todos modos, cuando haces una imagen comprometida es porque crees en el mensaje que estás transmitiendo, y hay que arriesgarse.

Tengo la curiosidad por saber si el principal enemigo de un ilustrador dentro de un medio de comunicación es el director de arte… Lo pregunto porque en ocasiones tu trabajo puede resolverse de una manera diferente y, a veces, modifican completamente tu mensaje original…
No, normalmente se establece un diálogo y hay intercambio de opiniones. El enemigo en una editorial está más en el marketing aunque, últimamente, en el caso de las portadas de libros el autor exige entrar también en el proceso de creación y su visión suele discrepar un poco o bastante de la ideas de marketing o del departamento de arte, y esto complica mucho el proceso.

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Portada de Ana Juan para New Yorker 2016. DR

¿Crees que los medios españoles dan el valor adecuado a las ilustraciones y a los ilustradores como ocurre en otros medios internacionales de prestigio?
Poco a poco la figura del ilustrador va ocupando el lugar que merece, pero queda todavía mucho trabajo por hacer en cuestión de respeto por los derechos de autor o la remuneración que merece el ilustrador por su trabajo, así que sí sigue siendo difícil vivir de la ilustración en este país.

Un artista, como es tu caso, siempre debe estar en constante contacto con el mundo real para poder ilustrarlo y más cuando colaboras con una revista tan impregnada de actualidad. ¿Dónde buscas inspiración, curiosidad o emoción para alimentar tu trabajo?
En cualquier lugar o disciplina puedes encontrar una idea, una inspiración, pero lo importante es tener los ojos abiertos y la mirada inquieta.

www.anajuan.net

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